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08 Junio 2016

De la caja registradora al cloud

Por Marco Alejandro Carrasco Vargas, Delivery manager y experto en Soluciones Retail (BrandPOS)

Aunque parezca mentira, la caja registradora tal y como la conocíamos hace 30 años todavía no se ha convertido en una pieza de museo en España. Un estudio aseguraba hace poco que uno de cada tres retailers aún la utiliza en la gestión diaria de su punto de venta.

En un mundo en el que el número de consumidores digitales crece a pasos agigantados y la innovación tecnológica abre cada día nuevas puertas, este es un dato realmente sorprendente y también, por qué no, un poco desalentador para el sector. Tampoco nos podemos mostrar excesivamente optimistas si analizamos los otros dos tercios. La mitad no dispone de un sistema que ofrezca una visión centralizada de lo que ocurre en todas sus tiendas. Menos aún, que le dé la posibilidad de explotar la información que se genera en tiempo real para conocer a sus clientes de una forma  personalizada. Se conforman con un software simple, con el que apenas controlan las operaciones básicas de venta, aperturas y cierres de caja. En pocas palabras, cuentan con una caja registradora digital.

Hoy en día, la agilidad y eficacia en la gestión de una tienda influye decisivamente en su viabilidad. La tecnología puede convertirse en el mejor de los aliados de un retailer, sea cual sea su negocio y con independencia de que ofrezca un producto o un servicio. Además, la digitalización del comercio hace tiempo que dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en un elemento indispensable.

Es tiempo de dejar de sufrir las limitaciones de la caja registradora, tanto de los modelos más tradicionales o como de algunos digitales que ya han quedado obsoletos. Los retailers no deben renunciar a la oportunidad que les ofrece la innovación y han de aprovechar con ello las ventajas que ofrecen los sistemas TPV de última generación, como por ejemplo:

-        Evitar que se formen colas. Se reduce el tiempo de espera de los clientes a la hora de efectuar un pago. No olvidemos que esta es una de las principales causas del abandono del proceso de compra.

-        La información con la que se trabaja es precisa y está actualizada online pudiendo ser consultada en todo momento y en cualquier lugar. Por el contrario, con un software simple esta información pierde calidad debido a que la gestión se realiza de forma manual o semi manual y no es accesible al instante.

-        Proporciona un mayor conocimiento del cliente en general y, en particular, de cuáles son sus productos favoritos, de sus hábitos de compra, de cómo evoluciona la demanda y ofrece así una mejor experiencia de compra.

-        Mejora la calidad del servicio y agiliza la logística de los procesos. Con ello se asegura una mayor satisfacción del cliente.

-        Permite la interacción con el cliente, el envío de ofertas o la comunicación de incidencias. Hay que tener presente que la atención al cliente es uno de los factores más valorados por los consumidores a la hora de realizar una compra.  

-        El nivel de fraude y de que se produzcan errores de caja es significativamente menor. Los sistemas con gran capacidad funcional pueden reducir hasta un 90 % los fallos de este tipo.

-        Optimiza la integración de la tienda con la web de ventas online o las aplicaciones móviles.

Si bien los usuarios de la caja registradora reconocen que un software TPV de última generación  facilita la administración del negocio, automatiza los procesos y permite fidelizar a los clientes, se desaniman a realizar el cambio cuando se enfrentan a las siguientes interrogantes: ¿qué software adquiero?, ¿qué pasa si lo compro y no estoy satisfecho con él?, ¿dónde guardo toda la información que se genera?, ¿tendré que contratar personal adicional para dar soporte al sistema que adquiera?, etc. 

Como respuesta a estos interrogantes adquieren especial importancia los sistemas TPV ofrecidos en la modalidad de pago por uso y en la nube. Con esta modalidad, el comerciante se despreocupa de los aspectos puramente tecnológicos o de soporte, ya que de esto se encarga el proveedor de los servicios. De igual manera, permite aumentar o disminuir los puntos de venta de acuerdo a lo que requiera el retailer en un momento en concreto (por ejemplo, una feria o exposición), pagando únicamente por el tiempo de uso del sistema.

En cualquier caso y con independencia de cuáles sean tus necesidades, si quieres poner tu negocio por las nubes, debes asegurarte de que el sistema de gestión que eliges también lo esté.



     
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