Nike cerró su tercer trimestre fiscal con un beneficio neto de 520 millones de dólares, un 35% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior, mientras sus ventas se mantuvieron prácticamente estables en 11.279 millones de dólares. La compañía atribuyó este resultado a la presión sobre los márgenes, el aumento de costes y el impacto de los aranceles en Norteamérica.
En el trimestre, el negocio mayorista alcanzó 6.500 millones de dólares, un 5% más en términos reportados, mientras que los ingresos de Nike Direct retrocedieron un 4%, hasta 4.500 millones. Dentro de este canal, las ventas digitales de la marca bajaron un 9% y las de tiendas propias, un 5%, lo que apunta a una menor aportación del negocio directo al conjunto del grupo.
El margen bruto se situó en el 40,2%, 130 puntos básicos menos que un año antes, y los gastos de venta y administración aumentaron un 2%, hasta 3.977 millones de dólares. El coste de ventas creció también un 2%, hasta 6.749 millones, mientras que la tasa fiscal efectiva subió al 20%, frente al 5,9% del mismo trimestre del ejercicio anterior.
Por marcas, Nike Brand facturó 11.000 millones de dólares, un 1% más en términos reportados, mientras Converse ingresó 264 millones, un 35% menos, con descensos en todos sus mercados. La empresa situó además sus inventarios en 7.487 millones de dólares al cierre de febrero, un 1% menos que un año antes.
En los nueve primeros meses del ejercicio fiscal, Nike obtuvo un beneficio neto de 2.039 millones de dólares, un 32% menos, con unos ingresos de 35.426 millones, un 1% más que en el mismo periodo del año anterior.
De cara al retail, las cifras reflejan una evolución dispar entre canales: el crecimiento del negocio mayorista contrasta con la caída de las ventas directas, en un contexto en el que la compañía sigue ajustando inventario y rentabilidad. En su comunicación al mercado, Nike señaló además que las medidas de reposicionamiento seguirán condicionando las cuentas durante el resto del año natural.