Cake-me ha iniciado una colaboración con la consultora T4 Franquicias para gestionar su apertura fuera de Cataluña. Tras abrir cuatro locales en la región, la marca tiene prevista la inauguración de un establecimiento en Madrid.
La operativa de la empresa se basa en la centralización de la producción en un obrador propio, desde donde se distribuye el producto a los puntos de venta. La oferta se limita a tartas de queso con diferentes salsas, las cuales están expuestas en el mostrador y el producto base tiene un precio de 0,99 euros.
El sistema de trabajo es take away, lo que permite un servicio de consumo rápido y para llevar. Sin embargo, condiciona el tamaño y la infraestructura de los locales.