Enrique Tomás ha puesto en marcha un quiosco gastronómico en la estación de Barcelona Sants, un formato de 2x2 metros que busca atender a los pasajeros en un entorno de alta afluencia que registra unos 30 millones de usuarios anuales.
La apertura en la terminal barcelonesa representa la primera implantación de este diseño compacto en una gran estación de la red ferroviaria. El espacio está configurado para la venta rápida de bocadillos, sobres de jamón ibérico, aperitivos, bebidas y café. El quiosco permite mantener la actividad comercial en el recinto mientras se realizan las obras de remodelación y adaptación de las zonas comerciales habituales.
La elección de Barcelona Sants responde a su posición como el segundo nodo ferroviario con mayor volumen de pasajeros en España. Además, las previsiones oficiales de las obras de ampliación proyectan que las instalaciones absorban un flujo de hasta 75 millones de viajeros al año para el horizonte de 2030.
La proliferación de estos puntos de venta reducidos se enmarca dentro de la tendencia actual del sector del comercio en transportes, donde terminales y aeropuertos priorizan formatos de conveniencia que agilicen el servicio para trayectos cortos o decisiones de compra de última hora.
Esta línea de quioscos complementa el modelo de negocio tradicional de la empresa de restauración nacida en 1982 en Badalona. La firma, que actualmente opera más de un centenar de establecimientos a nivel global, recurre a esta estructura para reducir la inversión y los requisitos de superficie en entornos de alta rotación de público.