El Corte Inglés ha completado la implantación de su sistema de gestión ambiental al obtener la certificación Residuo Cero de AENOR en el 100% de sus instalaciones de España y Portugal. Este proceso, que ha concluido tras una planificación por fases iniciada en el año 2019, abarca la totalidad de sus grandes almacenes, plataformas logísticas y establecimientos comerciales de menor formato como las redes Supercor, Sánchez Romero y Outlets.
El cumplimiento de este objetivo técnico se ha consolidado tras registrar en 2025 la valorización de más de 100.000 toneladas de residuos, una cifra que representa más del 94% del volumen total de desechos generado por la actividad de la compañía y que ha evitado la emisión a la atmósfera de 61.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente.
La certificación exige que el volumen de valorización de los residuos gestionados supere de forma estricta el umbral del 90%. La implantación operativa comenzó con un proyecto piloto en Galicia enfocado en grandes almacenes y centros logísticos. Posteriormente, el despliegue se estructuró en una primera fase general entre los años 2020 y 2023 para las superficies principales, extendiéndose finalmente al formato comercial de menor tamaño. La supervisión del sistema se articula mediante auditorías de carácter interno y externo.
El balance de materiales procesados durante el último ejercicio anual muestra un impacto directo en diversas categorías de desecho, donde la actividad genera de forma habitual más de 50 fracciones distintas de residuos que son segregadas en origen. En el apartado de papel y cartón, el volumen recuperado equivale al mantenimiento de 430.000 árboles. Respecto a los componentes plásticos, el reciclaje se traduce en una cantidad equivalente a la fabricación de 630 millones de botellas de agua de tamaño pequeño, eludiendo simultáneamente el consumo de 21 millones de litros de petróleo. Por su parte, la gestión de la materia orgánica se desglosó en la producción de 2.400 toneladas de compost y la obtención de más de un millón de metros cúbicos de biogás.
El tratamiento de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos ha permitido la recuperación de 900 toneladas de materias primas aptas para su reutilización directa, mientras que las fracciones restantes se han procesado para extraer metales y plásticos. Este procedimiento tecnológico ha facilitado la obtención de casi 2.000 toneladas de elementos y materias consideradas críticas, entre las que se contabilizan suministros de cobalto, magnesio, antimonio y estroncio. La estrategia de control de emisiones se ha completado con la reconfiguración de las rutas de transporte de mercancías, la optimización del espacio de carga en los vehículos de reparto y el establecimiento de convenios institucionales de donación dirigidos a mitigar el desperdicio de productos alimenticios.