El ocio en los centros y parques comerciales evoluciona hacia formatos de mayor dimensión. Para Diego Naranjo, director de Desarrollo y Expansión de Sould Park, el crecimiento de los espacios responde a una necesidad clara: ofrecer propuestas más amplias y variadas en un mercado cada vez más competitivo.
Durante el Desayuno Editorial “Ocio y restauración, nuevas experiencias”, organizado por la Revista Centros Comerciales, medio oficial de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales, y patrocinado por BNP Paribas Real Estate y Sonae Sierra , Naranjo resumió la actividad de la compañía con una frase directa: “Nos dedicamos a vender ocio”. Desde esa posición, explicó que el público sigue siendo, principalmente, el de familias y adolescentes. “En realidad lo que está cambiando es el tamaño de los locales”, afirmó.
Ese cambio responde también a una evolución en la forma en que los consumidores disfrutan de su tiempo libre. El informe Life in Communities 2026, elaborado por Ipsos para Ingka Centres, concluye que los centros comerciales tienen la oportunidad de consolidarse como espacios más experienciales, donde el ocio, la restauración y la interacción social ganen protagonismo. El estudio revela que el 75% de los españoles considera que todas las personas, independientemente de su edad, deberían tener más oportunidades para jugar, mientras que el 68% cree que las actividades lúdicas fortalecen las relaciones con familiares y amigos. Sin embargo, también identifica una brecha entre esa aspiración y la realidad cotidiana, marcada por la falta de tiempo y de lugares donde compartir este tipo de experiencias. En ese contexto, la ampliación de la oferta y de la superficie destinada al ocio se presenta como una de las respuestas del sector a unas expectativas cada vez más exigentes.
Como ejemplo de esa evolución, el directivo se refirió al complejo de ocio de 22.000 m2 que Sould Park desarrolla junto al centro comercial Plaza Mayor, en Málaga. El proyecto, el mayor impulsado por la compañía hasta la fecha, reunirá un parque de atracciones, una bolera, un minigolf temático, espacios de restauración, conciertos y mercadillos. Su planteamiento responde a la búsqueda de una oferta más amplia, capaz de concentrar diferentes experiencias en un mismo destino.
Esta estrategia también se refleja en otros formatos. En el centro comercial Miramar, en Fuengirola, Sould Park ha incorporado una bolera de más de 1.000 m2 equipada con cuatro pistas profesionales, más de 50 máquinas arcade, mesas de billar, futbolín, una gran pantalla led para eventos deportivos y una zona de descanso. Aunque se trata de un proyecto de menor escala, responde a la misma lógica de ampliar las opciones de ocio y adaptarlas a las características de cada activo.

Sin embargo, el tamaño de los espacios no garantiza por sí solo el éxito. Naranjo puso el foco en el reto de mantener el interés del visitante una vez superado el impacto inicial de una apertura. Para ello, explicó que Sould Park apuesta por sistemas de fidelización digitales, la rotación de máquinas y la actualización continua de contenidos. El objetivo, apuntó, es renovar la experiencia de forma constante y favorecer la recurrencia del cliente.
En ese contexto, el directivo señaló que la evolución del ocio va acompañada de cambios en la restauración. A su juicio, la llegada continuada de nuevas marcas al mercado español, con conceptos cada vez más profesionales y diferenciados, está configurando una oferta gastronómica capaz de competir con la de otros mercados europeos e internacionales. Ambos ámbitos, concluyó, avanzan hacia propuestas más completas y diversificadas.