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LAS PERSONAS Y LA TECNOLOGÍA, UNIDAS PARA RESPONDER A LA SEGUIRDAD EN LOS CENTROS COMERCIALES

Javier Paredes, gerente de Señorío Plaza, analizó en el Desayuno Editorial 'El Centro Comercial Protegido' la importancia del componente humano a la hora de garantizar la seguridad en un destino comercial y cómo las nuevas exigencias digitales y los riesgos cambiantes están haciendo cada vez más complicado encontrar el talento necesario.

LAS PERSONAS Y LA TECNOLOGÍA, UNIDAS PARA RESPONDER A LA SEGUIRDAD EN LOS CENTROS COMERCIALES

La transformación digital ha mejorado la operativa de los centros comerciales, pero también ha creado unos entornos en los que la ciberseguridad plantea retos muy relevantes, incluso para los parques más modernos y ya diseñados para afrontar este ecosistema cada vez más conectado. Saber afrontar estos retos tan cambiantes es especialmente importante para un espacio que comienza su andadura y tiene que labrarse su reputación como Señorío Plaza, en Illescas (Toledo).

Esta fue la experiencia que aportó Javier Paredes, gerente de Señorío Plaza, durante el Desayuno Editorial ‘El Centro Comercial Protegido’, organizado por la Revista Centros Comerciales, medio de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC), en las oficinas de Nhood, y patrocinado por Aussa.

Activos de nueva generación

En el caso de los activos de nueva generación, como Señorío Plaza, cuyos 34.000 m2 de SBA comenzaron a funcionar en marzo, la conectividad ya forma parte de su ADN. Los expertos coinciden en que a mayor superficie digital hay más riesgos de ataques y hay que ten en cuenta que la reputación digital se construye desde el día uno y un fallo de ciberseguirdad inicial puede socavar la confianza de los visitantes y los operadores.

Para afrontar emergencias híbridas o de cualquier tipo, Javier Paredes reconoció que la tecnología aporta capacidad, pero son las personas las que confieren resiliencia al activo. La unión de las personas y las herramientas son fundamentales para que un parque comercial esté preparado.

En un entorno en el que las amenazas evolucionan más deprisa de lo que es posible prepararse para ellas y las tecnologías y las normativas pueden quedarse obsoletas casi antes de poder aplicarse, explicó que el principal reto es disponer de personal con talento multidisciplinar y capacidad de reacción ante cualquier incidencia. “No es cuestión de implantar más sistemas, sino de conseguir que esos sistemas hablen el mismo lenguaje”, afirmó.

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La preocupación manifestada por Paredes coincide con los diagnósticos de organismos públicos como el INCIBE, que sitúan las necesidades de profesionales no cubiertos en ciberseguridad en cerca de 100.000 especialistas en España. Aun así, esta institución calcula la ciberseguridad da empleo a 164.761 personas en España y ya representa el 25,55% del empleo del sector TIC. La tendencia, además, apunta claramente al alza. Las previsiones del estudio señalan que entre 2026 y 2029 el sector crecerá a un ritmo anual del 14,25%, lo que permitiría alcanzar los 282.157 empleos al final de ese periodo. No obstante, detectó más de 122.000 incidentes de ciberseguridad en 2025.

El factor humano, escasez y formación

Con todo, consideró que la presencia de personal vigilante sigue siendo fundamental. “Es la mejor inversión”, corroboró Paredes. Pero para que esta apuesta tenga sus mejores resultados, todos los expertos coinciden en que la preparación es esencial. Los simulacros periódicos frente a incendios, catástrofes naturales o ciberataques ayudan a fijar los protocolos y consiguen que todos los involucrados tengan claro cuál es su papel.

La trayectoria de Señorío Plaza aún es relativamente limitada para haber entrado de lleno en esta rueda de preparación, pero es algo profundamente incorporado a la operativa de los principales centros comerciales.

Durante el mismo desayuno Raquel Ortega, Shopping Centre Manager de Islazul, recomendó realizar al menos dos prácticas anuales para mantener actualizados los procedimientos y asegurar que los equipos sepan cómo actuar si se produce una emergencia real.

Ignacio Pámpanas, gerente de Bonaire, hizo hincapié en que antes de la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana en octubre de 2024, había llevado a cabo dos ejercicios específicos de inundación.

Por su parte, La Vaguada realiza simulacros periódicos que abarcan incendios, ejercicios de ciberseguridad y actuaciones específicas, como el despliegue de una carpa de emergencia o el uso de mantas contraincendios en los aparcamientos, según resumió su director de seguridad, Alexander Martínez.

Todo esto va más allá de establecer unos procedimientos aprendidos, sino de garantizar que el centro o parque comercial es el espacio más seguro ante cualquier eventualidad y las personas son la clave para lograrlo.